ÁRBOL EN LLAMAS.

Solo alcanzo a recordar los caminos tendentes a las malas soluciones, escoltados por árboles en llamas de malos augurios.

Solo alcanzo a recordar la disrupción de eventos de difícil sabor que atropellaban a los incautos peatones que acudían al calor de las llamas arbóreas.

Solo alcanzo a recordarme a mí mismo, ansioso por lograr los frutos candentes, con las manos abrasadas mientra el camino, autónomo, trazaba su recorrido en zig zag entre mis huesos.

Solo alcanzo a recordar fuego, velocidad, gritos. Solo alcanzo a recordar que, pese a aquel cuadro expresionista, seguí en el camino.

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NECESITO SU AYUDA.

 

 


Enr. Subdirector de Ventas.

-¿Estás ahí? 22:57

-Sí, dime. 22:57

-¿Qué tal la reunión? En el correo no es que me hayas contado mucho. 22:58

-Bien. Han dicho que se lo pensarán, pero creo que está más que pensado. 22:58

-¿Y? 22:58

-Oye, no te hagas el interesante. 23:00

-Perdona, habían llamado para embarque pero no es el mio. Han preguntado precios, no sé por qué lo iban a hacer si no les interesara. 23:00

-No es mucho. 23:00

-Se van a hacer los estrechos. Tienen el presupuesto, nos necesitan y sabes que el precio no lo es todo. Que tenemos buen nombre. Están en la dinámica de modernizarse y prefieren arrancar ya a seguir con la ronda buscando asesores. 23:00

-A ver, no es que esto vaya a ser un matrimonio para toda la vida. Pero un par de años de servicio creo que están asegurados. 23:01

-Aquí confiamos en ello. Bueno, me he escapado de la cena con la familia. Creo que van a sacar la tarta. Si necesitas algo llámame a partir de las nueve. 23:01

-Tranquilo, mis planes ahora son meterme en el avión, echar una cabezada y luego seguirla en casa jeje. 23:01

-Ok. Buen viaje. 23:01

-Gracias. 23:01


Ya ya, claro que no te he dicho demasiado en el correo porque para eso está la jerarquía, majo. Pues ve haciendo el cuerpo, porque si no llega a ser por mí, esa gente no firma. Tus estrategias multilaterales y tus contactos tibios. Esa gente solo quería a un tio que les dijera lo que hacer. Sigue con tu familia, ya nos apañaremos.

Casi todo el mundo ha volado y en la terminal solo quedan un par de mochileros y una familia dando la lata en la cafetería. El camarero ha limpiado la encimera tres veces. Otra vez. Pues si han perdido el vuelo va a tener compañía todo el turno. Te han quitado el turno bueno, el de las siete de la mañana. Ahí la gente ni calienta el asiento. ¿Cuánto queda para el vuelo?


Mamá.

-Buenas noches cariño. 23:04

-¿Has cogido ya el avión? 23:04

-No se a que hora salía, por eso te pregunto. 23:05.

-¿Cuánto dura el vuelo? 23:07

-Todavía estoy esperando. Algo menos de dos horas. 23:10

-¿Ha ido todo bien? 23:10

-Seguro que sí. Seguro que has vendido eso de lo que hablaste. 23:12

-No han dicho nada todavía. Espero que sí. 23:14

-¿Cómo estás? ¿Cansado? 23:14


Bolsaynegocios.dot

Los Fondos advierten: no es momento para indecisiones. Ver más.

“La toma de decisiones no puede dilatarse mucho más.” Estas palabras, en boca del portavoz de la Cámara de Inversores vienen a demostrar lo que los agentes han venido reclamando desde la apertura del trimestre: una autoridad que sepa adecuarse a los tiempos reales del mercado. El temor a un mal resultado electoral y el vencimiento de la deuda >>>(ver más).

Montaos un avión, presentaros en el congreso y poned los papeles sobre la tribuna. Hay que gritarles “Haced algo o marchaos”. Maldita sea no es tan difícil. A ver si de una vez podemos saber a qué atenernos y podemos salir ya de esa cochina cosa del trimestral. No es difícil ver más allá de noventa días. Joder, si así fuera, cobrar pagarés sería un caos. Que ya lo es.


-Estoy bien mamá. 23:26.

-Papá te manda saludos. 23:26.


surprisesdaily.dot/app-infosession-useractive/whatsnew

Cinco destinos vacacionales sorprendentes. El cuarto te sorprenderá. Continuar.

Islas Aleutianas.

Estrecho de los Dardanelos.

Glaciar Perito Moreno.

Pripyat

Desierto de Atacama.

¿Por qué pico siempre en estas cosas? Encima hay que ir foto por foto. Creo que esta lista ya la había visto. Viendo este aeropuerto, habría que ver el transporte en un desierto de Perú, o de Chile o de donde esté. Viajeros aficionados buscando aventuras por entornos controlados. Iremos a El Cairo a comer en un Pizzahut. 


-Ok. 23:37.

-Espero que pases buena noche. 23:38

-Mira la hora que es y han llamado a la puerta. Como 23:38

-Como siempre tu padre dando demasiadas explicaciones. 23:39


Ver 1 tweet nuevo.

Mandiazar @mandi_azar 22s

El capítulo 1 de #thehowlingrounds promete. Como siga a este nivel, esta noche maratón de #series

Leche en escabeche @lechescabeche 30s

He subido un nuevo video a mi canal. Camiones vs. Zombies. Yeepa!.

Bolsa y negocios @bolsaynegocios 1m

Los #Fondos se impacientan. Bolsaynegocios.dot Los Fondos advierten ver más.


-No tengo mucha batería. Os llamaré mañana al mediodía. ¿Estáis bien, no? 23:50


 

La terminal es grande. Una terminal internacional debe serlo. Seguro que un par de millones se esfumaron por el camino. Ojalá me pillara una oportunidad de esas por medio. Bueno, pues mira que es grande la terminal y esa viene derechita para acá. La estoy viendo. Quiere algo. Va vestida de oscuro pero por lo menos no tiene mal aspecto. Quién sabe. Sería peor que se me acoplara aquí un mochilero. Duda. No, qué va. Algo quiere.

-Perdone, buenas noches.

-Buenas noches.

-Veo que está con el teléfono móvil y a lo mejor puede ayudarme.

-Bueno, no soy un experto. –vigila la cartera. Por vieja que sea hay que vigilarle las manos y como vea algo raro me levanto. Le doblo el tamaño.

-Verá, me espera un viaje largo y antes de salir quería mandarle una foto a una persona. Es una de estas personas que no te atienden del todo a no ser que les mandes las cosas a su teléfono. Ya sabe, todo el día pendiente de todo, menos de lo que tiene al lado.

-¿En qué quiere que le ayude?

-Ah sí. Es sencillo. Bueno, quiero decir, sencillo para usted. Los jóvenes y los móviles se llevan bien. Demasiado a lo mejor.

Está loca. Por eso anda por la terminal a esta hora con la excusa del teléfono. Me la va a liar. ¿Dónde hay un segurata? Por tenerlo localizado.

-Mire, mi avión está a punto de salir y…

-Sí sí. –los dientes bañados de carmín, arrugas de fruta vieja, dos ojos negros y un pelo que parece salido del suelo de una barbería.- Solo quiero mandar una foto a un contacto, pero no sé como hacerlo.

No le voy a quitar ojo a la cartera. Este timo no me lo conozco.

-Es sencillo, solo tiene que mantenerla pulsada y luego darle a compartir con quien quiera.

-¿Le importa hacerlo a usted? A ver si la encuentro.

-Señora, verá…

-Aquí, sí, la acabo de recibir. Mire.

Hay un par de mensajes. Alguien que dice que han llegado a algún sitio. No me interesa lo más mínimo. Deslizo la pantalla. Aparece la foto. Parece un salón. La pantalla es pequeña, un móvil viejo, apenas entra la imagen entera. Ese cuadro, me suena. Es, un momento. Las figuras en ese mueble. El jarrón rojo. Sigo deslizando la imagen. Hasta el dedo me llega el aliento tibio de la mujer. ¿Qué es ese olor a humedad? Es mi madre. ¿Qué hace en esta foto? Está sentada en el sofá. Muy recta. Mirando a cámara. Bajo más. Mi padre. Está en una tumbado detrás de ella en una postura extraña. ¿Dormido? Tiene un brazo por debajo del cuerpo. Mi madre tiene algo en las manos.

-Si es una broma no tiene gracia.

-¿Puede enviarla?

-¿De qué conoce a mis padres? ¿De cuando es esta foto?

-Por favor.

-No voy a envíar una mierda hasta que no me explique qué pasa aquí.

-Así que es solo pulsar, compartir. –la mujer me retira el móvil, intento agarrarlo pero se me resbala. Su sonrisa es la de un animal pequeño, hambriento, burlón, una hiena con escamas que habla con graznido de gaviota.- Tenía usted razón. Es sencillo.

-Si no me da alguna explicación voy a buscar a la policía.

Vibra mi teléfono. Intento no perderla de vista. Es una imagen.

~error en número remitente~

Me ha llegado la foto. ¿Cómo tiene mi número? ¿Quién es esta mujer?En mi pantalla puedo verla completa. Es mi antigua casa. Mi padre tumbado detrás de mi madre. Ella, con un espejo en las manos, mira al frente. Reconozco el espejo, durante años estuvo en mi habitación. Ella está triste. El espejo refleja a otra persona. Amplío la imagen.

Es la mujer. La vieja mujer de pelo negro, ojos negros y boca roja. Sostiene su teléfono. También un papel.

-¿Qué es esto?

Levanto la mirada del teléfono. No hay nadie. La vieja ha desaparecido. Veo una figura al fondo de la terminal. ¿Cómo ha corrido tanto? ¿Es ella? Tengo que alcanzarla. Recojo mis cosas. Miro la foto. ¿De qué va todo esto?

Amplío la imagen. Es difícil leer la letra del papel. ¿Es…

¿ES DEMASIADO TARDE?


Mamá.

-¿Estáis bien? Ha pasado algo muy raro. 23:58

-No se como explicarlo. Necesito que contestes. 23:58

Llamando a Mamá.

Venga. cójelo. Esto debe ser algún tipo de estafa, de robo de datos. Algún gracioso trasteando con la wifi de la terminal. Venga. Lo tienes al lado del sillón. Venga. Venga.

Llamada finalizada. No se pudo conectar.


-Por favor, contesta. 23:59

-Si lees esto llama, por favor. 23:59.

-¿Estáis bien? ¿Estás ahí?. Contesta. 00:00

REPRESENTACIÓN.

Planteamiento.

El actor camina entre escenarios, arranca páginas de guión y las esparce en cada decorado. Una habitación de hospital, la recepción de un hotel, el andén de una estación. No va a volver a por esas páginas. Ya no encajan en la trama.

-No oigo ya aquellas voces.-Se dice.

Nudo.

Comienza a desvestirse del personaje. Se cierra el foco, se cierran las sombras. Se desnuda en un striptease emocional. No hay pentagrama argumental. No hay frase a destiempo. Solo improvisación.

-¿Cuál era mi frase?-Se pregunta.

Desenlace.

Se convierte en un actor veterano. No por mérito, solo por la cantidad de personajes interpretados. Su alma ha sido esa habitación de hospital, ese hotel, esa estación por la que han pasado vidas de papel.

-¿Quién era yo?-Se calla.

No queda público al que culpar de la ovación ausente.

No hay dramaturgo al cargo. No hay apuntador.

Olvidadas las frases, las escenas, el mensaje.

Solo las tablas y el actor.

Telón.

 

NO SE BAILA CON LA TORMENTA.

Antítesis de este poema: Al son de la tormenta.

No se baila con la tormenta.

Piénsalo. Es un ritmo imprevisible capaz de eternizar los interludios entre compases jugando con el ansía de localizar su foco esperando que esté lejano.

O puede comprimirlos.

Confundir los pasos.

Convertir el baile en espasmos.

En la tormenta solo cabe cronometrar los espacios entre truenos con la esperanza puesta en que su eco se espacie hasta desaparecer. Descartando fogonazos furtivos, estruendos instrumentales fuera del pentagrama.

De una tormenta se espera su marcha. No se baila a su compás.

Cuando se ha retirado, se olvida. Si no lo haces puedes seguir colgado, esperando ejecutar el siguiente compás.

Tarareando truenos pasados.

INVENTARIO.

Documentos encontrados de redactores equilibristas del insomnio. El azar de estanterías, volúmenes y páginas llevan a la causalidad de los recursos entrópicos.

Esto se verá más claro cuando diseccionemos la corriente travestida de inconexa.

Pasado.

Un parte de accidente. Mirar por el retrovisor es asistir a un choque caleidoscópico. Las casillas de involucrados, testigos y causas fueron recortadas. Mirar por las ventanas es mirar la nada.

Identidad.

Esta foto de carnet invertida fue tomada en plena epifanía nihilista. Sucedió al sujeto cuando este reflexionaba sobre un documento de identidad extendido a alguien inexistente.

Espejos y humo.

Planos emborronados de una vivienda. Esquema de la casa que nunca ocupaste en un futuro pasado alternativo en el que los espejos fueron respuesta y las personas, humo.

Tiempo-tiempo.

Un boceto de un reloj de arena. Las campanas de cristal presentan forma de cráneo humano. La identidad, el tiempo, el anhelo, el siguiente grano derramado. Alfa. Omega. Todo es la espera que nos traspasa.

Conclusión.

Accidentes pasados destruyen tiempos futuros. Un vehículo a toda velocidad atraviesa el reflejo de la casa que no fue. Se dirige, inexorable, hacia el reloj de arena bicéfalo. Dentro, el conductor se descompone en retazos de sí mismo.

 

PLANOS ABSTRACTOS.

Hay que caminar mucho para llegar allí. Demasiado. El panorama puede decepcionar al buscador ocasional que se acerca para sacar una fotografía con filtros para subirla a las redes sociales.

En un mundo en el que incluso las imágenes tienen interés utilitarista, algunos se decepcionan al conseguir una fotografía de estructuras desproporcionadas, carentes de finalidad, una instantánea de muros aleatorios recortados contra un atardecer de cobre. No saben como mesurarlas.

Son los mismos que quieren escalar la montaña. Bucear en el mar. Tocar el árbol. Pisar la tierra.

Allí, en cambio, nada tiene sentido. Es cierto que ciertos recodos se asemejan a calles que se cruzan. Algunos huecos pasan por ventanas. Pero las estructuras no tardan en desvestirse de sentido y comienzan a multiplicar sus brazos, clavándose en la tierra, cruzándose en compás fractal mal orquestado.

Ves volver a esos, cabizbajos, asegurando que no hay nada que ver. Piedras sin orden. Paredes extrañas. Caos.

Se preguntan quién puso aquello allí. Por qué. Cuánto tardó. Cuánto gastó. Incluso buscan cercar el sitio porque los visitantes pueden perderse.

Yo vuelvo de cuando en cuando. Al igual que los trazados informes, no tengo una regularidad. Allí escojo un lugar cómodo y acorde a mi estatura. Me siento. Observo.

Es la derrota de la arquitectura humana. Plantas pétreas, paredes pardas que se asaetean, pilares truncados, planos suspendidos en gráciles ángulos sin que se acierte ver a su sustento.

Solo está allí para ser observados. Sin fin. Sin principio.

Cuando el cielo se torna en pizarra vuelvo a casa con algunos apuntes entre las cejas. Aunque me atrae el lugar, siento cierto temor a pasar la noche allí. Cuentan que al caer el sol, tus derrotas deambulan por las paredes discordantes. Tus temores doblan las esquinas. Tus sombras se hacen carne.

Es de noche cuando se convierten en ruinas.

 

ISLA PASADA.

Pasaron varios meses hasta que el mar quedó en calma.

Entonces volvió. La barcaza permanecía tranquila, solo el rumor del agua contra el casco y la isla recortada contra el horizonte le recordaban que se encontraba navegando. Observó la costa. No recordaba aquel perímetro de rocas hirientes cabeceando sobre la espuma. Debían haber estado allí durante toda su estancia, pero no se fijó en ellas.

Inhóspita. Aquella era la palabra. Le costaba entender hasta qué punto había pasado por alto la frialdad vital de la isla mientras vivía en ella. Quizás no fuese justo; había pasado días agradables allí. El tiempo comenzaba a desteñir la foto en su memoria y las manchas oscuras eran las últimas en perderse.

Había considerado aquella roca a flote como su hogar. Tal vez, se dijo, llegué cegado por el sol o en plena noche y no pude fijarme en aquella frontera. Tal vez el ansia de pisar tierra fuese la luz o la oscuridad que me cegaron.

No te engañes, murmuró apoyado en cubierta. Hay otro tú que nunca abandonó la isla, que sigue allí. Sobreviviendo. No iba a averiguarlo. Él se encontraba bien. Esperaba que el descendiente del destino alterno fuese feliz. Lo estaría, si continuaba escondido en la espesura sin percatarse de las aristas de la costa.

La niebla del olvido comenzó a surgir del mar, cubriendo la costa con un amnésico velo blanco. Era hora de partir. El mar y el corazón el calma. Entró en el puente y arrancó el motor. No miró atrás.

Al frente le esperaba un gran océano.

Isla cubierta de niebla.