Pasó mucho tiempo hasta que la roca se supo viva. Su epifanía fue repentina, abrupta. Comprendió que todo el dolor que se transmitía por su ser no era propio de un objeto inanimado.

El llanto la convirtió en alguien, fiel reflejo de su llegada al mundo.

Ser vivo e inerte, sensible en un mundo detenido. Eterno paciente a la espera de un traslado erosivo o de una grieta que lo engullese todo.

Piedra viva. Anhelados cataclismos.

roca Palabras Peculiares microrelato ilustrado

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