Etiquetas

, ,

Las embarcaciones pequeñas deben volver a puerto.

Si siguen navegando podrían convertirse en buques.

 

Pasan tiempo atados en el puerto,como los parroquianos de misa de doce.

Rehúsan irse hasta que todos los han visto.

 

En velas plegadas no hay películas de nuevos mundos.

El mar los mece para que no se duerman.

Para que no sueñen con no volver a puerto.

 

“No zarparán hoy” dice un padre a un hijo.

“Están ahí para recordarnos que no son nuestros”.

Anuncios