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¿Se puede medir la distancia hasta mañana?

Cuando el técnico coloca el medidor sobre el trípode en el albor del día es presagio de que, mañana, levantarán algo en este solar, en esta tarde vacía.

El técnico amarillo tapa con la mano el reflejo en el visor del taquímetro. Evita la luz que le da sentido a la distancia, al color que viste, al soporte de su tarea.

Desde enfrente, en tránsito fugaz, paladeo la idea de que en este hueco subyace la idea del cuerpo que lo ocupará, que reclamará su ser y su estar con su obstáculo intencionado a la luz.

Que habrá algo nuevo aquí, mañana.

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