Etiquetas

, , , ,

La salida de la estación se ilumina con un relámpago. Se han encendido las luces del alero sobre la puerta principal. Las hojas de cristal no dejan de emitir a viajeros que van o vuelven. Viajeros movidos por la inercia del tren.

Puedes distinguir bien a los que nunca estuvieron aquí. Encaraman sus ojos a la ciudad. Buscan. Esa experiencia que se escapa de las manos, esos segundos en la tierra nueva que al día siguiente se han perdido como los rescoldos de un sueño.

Puedes distinguir bien a los que vuelven a casa. Se miran los zapatos, zapatos como mascotas que caminan por tierra conocida. Encuentran. Traen con ellos maletas de ropa sucia y la experiencia prendida a la cabeza.

Y entre los que van y vienen, tu, junto a las puertas, permaneces. Ningún tren puede llevarte a las plazas que dejaste atrás.

Allí os despedisteis.

Volver a ese lugar

es una forma sencilla

de ayudar a la memoria

a volver sobre las vías

que dejásteis atrás.

Anuncios