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En la casa de las aristas

vive el hombre globo.

(Aparenta pensar, debe ser un hombre).

Desde mi ventana lo veo flotar

a centímetros del dejar de ser.

(Siempre mordiéndome los nervios).

Su sombra acaricia las paredes

hambrientas de su plástico brillante.

(Si las paredes hablasen oirían un estallido).

Ha aprendido a vivir, volar, flotar,

en un denso baile recortando las esquinas.

Bajo la luz amarilla su cuerpo rojo

está a un soplo de perderlo todo.

(Quizás solo importe el aire contenido).

 

(No finge, ya lo sabía).

Mañana estará cansado de bailar con las esquirlas,

se dejará caer contra la pared.

(A la luz del día, sin pudor).

El plástico sobre el suelo resistirá

hasta que el sol lo mastique.

(Aspirando a ser eterno por un momento).

Su aire escapará por una rendija,

será uno con el cielo.

 

(Suena lógico, pero no alcanzo a oírlo)

Con el cielo de los átomos, los neutrones, los muones,

con el cielo que nos traspasa.

A un soplo de ser de nuevo hombre globo

en la casa de las aristas.

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