Etiquetas

, ,

Acuarela licuada a través de un ojo de buey. Segundos brillando bajo el sol de la nostalgia. Amargores reducidos a escombros.

No hay nada más egoista que un recuerdo.

Cayendo a través de la garganta de la memoria en instantes encendidos de olores, de acordes, de nombres escritos. Los ojos vueltos al cielo interior, todo el ser convertido en retina escudriñando esos rincones que se dieron por perdidos.

Un inmenso disco cromado asomado a la espalda.

Coleccionista inspirado revolviendo la vida en cajones para dar con aquel susurro, aquellos ojos encendidos, aquella casa abrazada, aquel lugar germinado en esa carne mágica bajo la cúpula de hueso.

Que no nos muerda el tiempo.

Aún tenemos cajones llenos de nada.

Anuncios